lo mira mareado, sangrando de ceja y con pómulos hinchados, a punto de tumbarse en el suelo. y cae. pasan diez segundos y pierdo quince lucas. tengo ganas de rematarlo en el suelo, pero solo prendo un Lucky en mi boca y me voy caminando con las manos en los bolsillos y dispuesto a romperle la nariz al próximo que me hable...