domingo, 4 de septiembre de 2011


No podrías saberlo. O quizás lo sabes hace mucho. Quizás
te juegas la broma y te desbotonas la ropa
llegando a la pieza
sabiendo que en este extremo de la autopista
me demoro soñándote.
Tal vez no lo sabes, ves?
y yo culpándote. Cómo
podrías no-saberlo?
No eres idiota
y yo no soy tan infantil.
Lo que no comprendo es el juego
con que juegas.
Y?
qué queda?
Te propongo la revancha.
La segunda parte sin escamas
y nuevos inviernos.
Se rompen los relojes.
Vuelvo a tal lugar. Vuelvo a nuestro tiempo.