sostuvimos casi quebrándonos los hombros
la superficie ingrávida de la suma de los sueños
no realizados por demasiado tiempo
se ha puesto el sol por insostenibles siglos
se han labrado nuestro músculos y nuestra cólera
se transformó en una mariposa gris
que se deshace en su aleteo
ahora nos hemos cubierto con aquel manto de desgracias
protegidos del caos trunco de las promesas cumplidas
y se nos ha reservado un viñedo de aromas frescos
fruta dulce y embriagante vino
la daga roja de la ciudad nos ha sostenido
por incalculables años x indeterminados siglos