domingo, 14 de abril de 2019
Vendo biblias con la pichula en la mano. Pregono lo imposible, tiro la piedra y escondo la mano, que el tiempo y patrañas. Todo una mierda. Mentí, robé y creí lo que no había que mentir ni robar ni creer. Cuesta. No, es imposible tener dos voces a la vez en la cabeza. Quemen sus casas y corran de ellas. Si la comida los distrae, los pone en el presente, a comer. Puede ser el alcohol y puede ser el orgasmo, a comer. Cualquier cosa que desconcentre del minutero, santo remedio y padentro. Hágase caca! El peor invento fue el reloj y el calendario. Nuestra noción de futuro es nuestra mayor debilidad. La única especie que se organiza para autodestruirse, la inferior. El terror del segundo que viene, del que se fue a la mierda hace tiempo. El sentido que se morirá, porque sólo significa desapariciones y separaciones. Se nos olvidó tener hambre y cazar. A mí se me olvidó. Pensé que no, pero acá estoy. Vendiendo biblias con la pichula en la mano, con granitos de tiempo que se acaban. Después habrá algo, no sé si será mejor.. Sólo siento frío en los pies y eso me alegra. Igual vendo biblias con la PELM. Creí ser optimista, pero vendo biblias con la PELM.