jueves, 13 de noviembre de 2008

Tendré que dispresarme

Voy a videar la danza de los chamanes,
el podrir de la carne de mi piel,
la cena del puma, los halcones, los jaguares,
la expansión en mi rostro de hiel.

Voy a crichar mi sacrificio sobre los árboles,
extendido en la selva, en la plaza, en las cavernas
y me abriré el bruco en dos
y beberé del veneno de la sangre de mis venas.

Engañaré con muerte a la chisna,
con mi britba amenazaré a las estrellas,
con el mismo destino pienso dratsar
con tal de que tu mirada lapizlazuli vuelva,
porque es hora de dispersar.