viernes, 9 de enero de 2009

Un cuadro sale corriendo por la puerta, pero yo en la ventana
prefiero ver caer elefantes
sobre la casa de mi enemigo.

Presiento que el cielo se va a caer
y me compro un martillo bipolar
y estornudo laureles.

Cuando el viento se lleve mi piel entre sus brazos
meditaré en un silencio a todo volumen
con la cabeza molida contra la mesa
y una rata en lugar de cepillo de dientes.

Y cuando por fin termine mi encubación
y me mire al espejo
y vea una mariposa
me acostaré entre glaciares
o columnas de fuego
o en el ombligo del cabello
de mi musa que no me conoce,
por fin destilar mi mente
y contemplarla como por primera vez.