
Hemos mutado tanto
desde que no nos vemos
que tengo miedo
de que no me reconozcas
cuando me canse de mentir,
de mentirme y de mentirte
indiferencia tan barata,
tan de mostrador, de maniquí;
y miedo de que olvides
heridas y temblores
que me hirieron y temblé
solo y mutando,
lejos de ti.