Espero que la nostalgia
no invada tu cuerpo,
tus ojos, tu guarida secreta
cuando pases por esos lugares
donde solíamos roer
nuestros corazones apresurados,
sedientos de primavera y oro,
tanto que se cansaron
y dejaron de latir sueños,
y nos dejaron abandonados, a la deriva
como dos dementes rehabilitados
que no se miran ni la sombra.