pero los cierro al tiro
no se me vayan a escapar los sueños
y se mezclen con la pesadilla contemplada
que se extiende sin fisuras
como un interminable mantel sin ecos
que recuerden un poco la luz diáfana
del orgasmo inmaterial acontecido
en las dunas extremas de la noche
anexado por fin a las muelas
que cierro como ojos sobre lengua
para saber sincero que este dolor
hoy sí me pertenece
solo en un mundo de sueños o de huesos
y no de ambos.