Sulfurioso el viento me sacudía
seguro hasta el hartazgo de su fuerza
en bloques serpentinos me tajeaba
un visitante alado de precioso plumaje
posó sus patas en mi cortesa obtusa
acariciándome a su paso con las uñas
Sulfuroso el pájaro voló perdiéndose
sabiendo que la savia que dejó su huida
inundaría mi cuerpo y mi memoria
ya bajo una luna compuesta de sulfato
llamo al viento que corre lejano
mas no reconoce mi voz y me ignora.