viernes, 18 de agosto de 2017

cómo pinchan esos aguiluchos
como si se hicieran cosquillas
con su narizboca narizboca
vislumbrados a lo lejos por el almendro
suave piel
en un cerro que parece furínculo verde
putamadre que le creció a la ciudad.
acá arriba las piedras cantan
a ratos cuchichean
cómo pueden ser tan escandalosas
en sus galopes las bestias multicolores
allá abajo ojalá para siempre.
la aguilucha en picada se aleja
como si bailara como no importa
son tan pocos los atentos
desta danza caliente por los aires
este gritar a las montañas
al musgo y a las blancas
flores que botó el almendro
el mojón y las blancas
lozas que botó el hombre
las antenas y la blanca 
casa aledaña.
por antenas se transmiten otros signos
recibidos y proyectados al infinito
un alarido más fuerte que el de la aguilucha
quizás quién se acuerde conversando de esta cima
en este momento ahora
que ya se fueron lejos a copular
toda ave todo tordo toda golondrina
la sobrina del arriero
y nos quedamos mirándonos de frente
mudos
solo el almendro y yo
solo el almendro y yo y las hormigas
mientras cae liviana
una noche coqueta.