el oleaje de las rocas
de corceles de jinetes desequilibrados
en áridas alucinaciones por el fuego
interno y proyectado por el sol
las horas que pasan areniscas
de extremo a extremos deshidratados
anunciando inexistentes inundaciones
calman de a poco las babas
desinflamando de a poco los pies
hoy nuestro encuentro será enterrado
tuerta de ojos serenos
muerte brusca aquí tespero
desértico de bocas calcinado de manos