lunes, 3 de diciembre de 2018

Vuelvo al primer día
no por aburrimiento voy
a salivar con ganas con
la aparición obtenida:
voluntariamente secuestrada la duda
desnuda aguardaste despierta
el aterrizaje de la luna y la luna no cayó
pasaron dos cinco
innumerables nubes de caliza
y el frescor enderezó tus pezones morados
que sepultaste bajo el cerro
yo seguía perdido tras la sombra de los árboles
pero aún no florecían
calculando las súplicas que nunca te haría
y la luna me pilló
enloquecido entero con la elevación de los caminos
que destrozaron mis piernas.
Única oportunidad desaprovechada
eterno repalpitar en la hojarasca.