viernes, 11 de enero de 2019

Cuánto amor repartido en cada sombra
tanta luna crepitada bajo el lago
aún se ven las cenizas trepidantes de nuestro encuentro
en nuestros estómagos de siameseseparados
tanto ardor combustible consumido
no x la noxe sí por el día
indeleble tras la cortina y el mantel
tirado en el suelo no sabía
cómo enrrollársenos para quedarse
musgo en nuestra estatua
imposible de respiraciones
solsticios apresurados que no ganan
ni hambre ni odio ni vergüenza
pero nosotrxs allí eternidistantes
vidrio de la arena
aún no nacemos.