domingo, 26 de octubre de 2008

No era más que una noche rabiosa, con odio cayéndole por la boca entreabierta, que dejaba entrar cometas, lágrimas de manicomio, gritos de reos, sueños de indigentes, botellas de vino de exiliados, sed de ahogados.
Tantos, tantos rostros caídos, mirando, buscando con los ojos refugio en piedras deformes, basura arrojada y alguna que otra flor pisoteada que pasó desapercibida por la multitud, por la masa descerebrada de mutantes disfrazados de ejecutivos, abogados, curas, secretarias puertas, presidentes de algún club social demasiado importante como para no disfrutar de cuadros de Matta, películas de cinearte, de la cultura superficial.
¿Qué es ese sonido? sólo ratas perforándome el cráneo. ¿Qué es ese fenómeno de circo? Nada, sólo un espejo...
Ahora comprendo a la noche. Yo también saco mi M16 y hago guardia a su lado, rabioso, con odio cayéndome como cascada por la boca entreabierta, con un historial de gargajos en la cara y sonidos guturales en la mente...y a todo volumen.