martes, 24 de febrero de 2009

MalditoPoema.

Maldito el suelo que cuenta mis pasos, un día de estos me cortaré las piernas. Maldito el espejo que me devuelve la mirada, que me revela el rostro, un día de estos lo romperé. Maldito silencio que plaga mi casa, un día de estos me echo a cambiar. Maldita tú, mujer, que me dejaste maldiciendo todo cuando la primavera quería empezar, un día de estos te escribiré un poema cargado de maldiciones.

lunes, 23 de febrero de 2009



Una Ariadna para mi Teseo, un cuerpo para mi alma, un ruido para mis oídos, un golpe para mi dolor. Algún día llegará un hombre con una invitación en sus manos y un bolso donde quepan todas mis cosas: nos colaremos en la fila, gritaremos en el hospital, nos reiremos en un funeral. Si él se cae, me lanzaré al suelo. Si él se levanta, yo vuelo. Lo duro, lo difícil será reconocerlo; pero seremos más libres que las palomas y las estrellas. Le mostraré mi casa. Me mostrará su calle. Por fin podré ir botando cruces, contra la corriente, robando sueños y tristezas y deudas con un sombrero en la mano. Quizás la invitación que traiga estará firmada por el director del hospital; quizás no. Tal vez rompa la ventana y salgamos corriendo de la mano, de los pelos. Ya casi puedo ver el cielo diurno, mañanero, con neblina, frío y todo y una orquesta de pajaritos, como la película que vimos ayer en la tarde, en la sala con los demás, en silencio y la dósis diaria, entre risas y llantos.

viernes, 20 de febrero de 2009

Ah, sí

existen cosas peores que
estar solo,
pero a menudo lleva décadas
darse cuenta
y la mayoría de las veces
cuando lo haces
es demasiado tarde
y no hay nada más terrible
que
demasiado tarde.




Charles Bukowski.

domingo, 15 de febrero de 2009

Poema Cincuenta


Estoy triste porque deseo ser sólo poeta.
Estoy triste porque me atormenta ser poeta.
Estoy triste porque ya hay muchos poetas.
Estoy triste porque ya no quedan poetas.
Estoy triste porque hablar de poetas ha nadie le interesa.
Estoy triste porque quiero ser sólo tu poeta.
Estoy triste porque tú,no quieres vivir de tristezas.


Juan SoñadorRivera.

Vergüenza Lejana.

Quiero hablarte sin palabras
y que me entiendas:
la fuerza magnética de tu silencio
sabe cómo callar mi voz
pero yo no sé si me entiendes
entre tanto vacío tan redondo y punzante.

Estamos casi mudos
pero tus ojos gritan desde su prisión
en un dialecto dormido
que creo poder descifrar
y afuera el viento golpea con cuidado
las hojas de los árboles
para que no escape ni un sonido
de sus labios de madera
y su salud callada.

Espero no decirte nada
y que tú me entiendas todo
como un juego perverso y sin ruido
ni bocas alborotadas
ni estrellas en nuestro infinito
ni rumores en nuestro secreto
ni ladridos lejanos
y que sigas mirándome así.

Voy a hablarte sin palabras
y me entenderás
traduciendo mi vergüenza.

jueves, 5 de febrero de 2009


Mírame y cállate:
quiero decirte algo.
Piénsame y búscame:
tengo algo que decirte.

La cosa está así:
esta noche (la que pasó)
soñé contigo
(y yo que confiaba
en mi poder de ebullición)
y quiero saber
si tú también
soñaste conmigo.

No esperaba encontrarte
por estos lados
por estos desiertos con mar
si me vine para olvidarte/no encontrarte/alejarme.

Espero una respuesta/excusa
si te tropiezas con esta moneda al aire
con esta botella rota al océano;
pero no esperes que la lea/escuche/palpe/entienda:
yo ya no prometo nada
y si prometo algo no lo cumplo.

Mírame y cállate:
quiero decirte algo.
Búscame y encuéntrame:
tengo algo que decirte.