Maldito el suelo que cuenta mis pasos, un día de estos me cortaré las piernas. Maldito el espejo que me devuelve la mirada, que me revela el rostro, un día de estos lo romperé. Maldito silencio que plaga mi casa, un día de estos me echo a cambiar. Maldita tú, mujer, que me dejaste maldiciendo todo cuando la primavera quería empezar, un día de estos te escribiré un poema cargado de maldiciones.