sábado, 12 de septiembre de 2009

caerás fulminada por mis alas invisibles cuando levantes tu cabeza y abras los ojos y te veas entre mis brazos en lo oscura, en la cama entre las sábanas y el olor de lo que debe oler. sabrás que no mentía cuando te conté una historia falsa sobre la facilidad del cariño, cómo podemos despistar al abismo, resistir a lo demás o resucitar de nuestras propias cenizas. aún te oigo. aún espero que me oigas, que escuches la confesión y el aviso. caerás enredada a mí sin saber qué hacer; sólo quedará espacio y tiempo para amar y ser amada, y ni te darás cuenta que esto se venía formulando desde que te vi, desde que me viste. desde que nos encontramos por primera vez en esa plaza llovida de la nada. no lo sabrás y yo tampoco...


(Dante enamorado en alguna película, en su habitación escuchando un piano, fumando un cigarro con la luz apagada sin saber a quién dirigir sus palabras).