no me busques ataúdes caros
ni drogas doradas
que los gusanos gusanamente mastiquen mis ojos
ojos desorbitados repodridos
y sus dientes microscópicos
infunden en mí el éxtasis ansiado
para los años que me quedan los que tarde
en aburrirme de este feo caparazón
sea esta mi oración
que las ratas multipliquen el mensaje.