La crueldad de los cuerpos que no se encuentran
aquellos que nunca se tocan
escondidos tras la tela social del silencio
enarca las venas las enreda
aglutinando la savia maldita
la furia postergada en los estómagos.
La violencia de los sueños les acompaña
en todas las direxiones noxe y día
sin calmarles si quiera la lengua
y hablan con lo puesto
solitarios a la cama:
"Deseamos revertir situaciones
con deseos que se vuelvan realidades
convirtiéndonos en llamas al unísono".