Sería
ardiente tener esta vela
derritiéndose en mis manos
ser carne sal ceniza
incomentable e imbatible
puntiagudo en cada esquina
sería fugaz ser deseado
por tus colmillos fiera tibia
masticar tu amarga crisálida
envuelto en nada tiritando
sería tornasol la huida
muscular y palpitante de mis sienes
poco a poco anclar mis redes
imantando noche a tus costillas
mala suerte la tierna muerte
para el amante más suicida.