escuché lejanos aullidos apagados por la lluvia. una polilla entró por el hueco de la ventana. parecía bailar fantasmal esa música arrítmica emergiendo de las sombras y acercándose más y más a la lámpara del texo; en cada giro dejó estrellas doradas suspendidas por instantes/ y cayó pulverizada sin rebotar como gota de cerveza. escuché lejanos aullidos apagados por la lluvia.