
Me gusta mirar por mi ventana en dirección a tu casa. Me gusta creer que en esos segundos en que saco mi cabeza al aire, en tu cabeza esté la imagen de mi cabeza saliendo al aire, creer que desvías tus pensamientos hacia mí, que cuando miro una nube tú miras la misma nube y así yo poder darte un beso en la boca a través de este vacío de ti que inunda las horas y las calles y los cines. Me gusta creer que estas escuchando la misma canción que yo y que a ti te gusta creer que yo estoy escuchando la misma canción que tú y así tener un indicio, una señal, una frágil pista o desvarío de que no estoy tan solo cuando estoy solo, o que estoy doblemente acompañado contigo: la tú que me acompañas de la mano y la tú que te imagino imaginándome si miro por mi ventana aún si estoy contigo.