domingo, 31 de agosto de 2008

El té TeníA Alg0.

Cruzo la línea entre la nada y la taza rota. Un cazador se agencia a un ángel que pasaba por ahí. Cruzo la delgada línea entre el todo y el silencio. Con un grito se caen las estrellas a un cuaderno blanco, cuadriculado, con un enredo de rosas divino. Cruzo la frontera entre la calle y el jardín. Sé incendiar las palabras a punta de lágrimas, sé jugarme la vida en un vaso aún por llenar, qué sé yo. Que cruzo, no sé qué cruzo, pero cruzo, y el cielo es una fotografía en movimiento y mal sacada, la tarde cae como dos estrellas fugaces, la efímera felicidad está contada como uñas sobre uñas sobre uñas. La noche huye de sus sombras. El Sol llora fuego y calor. El reloj me hace vibrar el té.