domingo, 19 de abril de 2009

Me siento tan ajeno a mí, me siento
como ese humo que se escapó volando
o como la nieve que nunca vi caer.
Aterrado de mis pétalos
mi pensamiento me abandonó,
quizás gritando, no sé,
quizás llorando.
El tumulto de dolores que me habitaban
desangró hasta el último balbuceo
y se fue corriendo
por un sendero olvidado.
Los chamanes que me invocan
ocupan hojas verdes
pero yo solo renazco
con las violetas.