me ha cerrado puertas y ventanas
y portones y ventanales
a millones de sitios
desde millones de sitios
pero me abriga como mantaca en invierno
de las tormentas de la desesperanza
y la decepción,
pero no me dejo matar del todo
y puedo ser el negus de mi muerte,
la masilla de mi vida
o el lupanar de mi salvación.