miércoles, 31 de diciembre de 2008

El Primero De Enero.

El primero de Enero, tararí,
será tan gris como un Jueves cualquiera,
sin Drácula escalando el Pirulí,
ni marcianos cruzando la frontera.
Más de lo mismo bajo el cielo añil,
Cronos en su fugaz trono vacío,
la anoréxica luna giligil
no exportará vacunas contra el frío.
Llenaré otro galpón municipal
y esperaré el diluvio universal
viendo crecer el bosque por la acera.
El primero de Enero (del dos mil...),
aunque siga yo muriéndome por ti,
me iré con la primera que me quiera.
Joaquín Sabina.

martes, 30 de diciembre de 2008

Estoy más que muerto:
estoy vivo,
que no significa mejor,
tan solo más,
solo eso
y ahora
me voy a cantar
la marcha fúnebre,
voy a cerrar mis ojos,
suspirar mi último suspiro,
me estiraré sobre una cama
(con una bella
vista a la oscuridad)
y me prenderé una vela
cada año que pase
abriendo los ojos
(inmortalmente)
y pondré mi canción favorita
y tomaré vino y fumaré cigarros
y hablaré con mis amigos sobre política,
religión, viajes, nostalgias mujeres
y, por sobre todas las cosas,
de lo buen hombre que fue un tal yo.


Hoy me maté a mí
pero no a mí/al otro
al que caminaba en mi pellejo
y escupía mis palabras
el que lloraba con mis heridas
y convertía mi ausencia en su presencia
A sangre fría/me asesiné
ni una lágrima de cocodrilo
resbaló por mis mejillas de caracol
ni un beso podrido de mi boca
ladró en su mejilla nuestro adiós
sólo un ritual cancerígeno
que normalmente lleva a uno
a matarse a uno/el otro
el sí no mismo
el imbécil colado
el infiltrado parásito de nacimiento
el más sincero de los dos
que tiende a morir
aplastado por él
o yo
o el otro.
Se me durmió la espalda,
siento cómo se me revienta
(figurativamente, no se afligan)
la cabeza
y cae sobre mí un niño con dagas en lugar de manos que me quiere reemplazar:
sus ojos nacen como el Sol
a las seis AM,
la noche lo acompaña y la oscuridad también
-tratan de hacerme desertar-,
solo sus ojos dan luz, tenue, pero luz
y yo, recostado en mi cama como estoy,
la veo avanzar hacia mí
como una lluvia de estrellas fugaces
o una niebla de mariposas muertas
y no hago nada por detener
su mano
que se adentra
en mi corazón frágil
como macetero de sangre desangrándose
con luz, tenue, pero luz
a las seis AM.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Camino

Camino ciego y perdido,
camino animal degollado,
camino extraterrestre, submarino,
camino, no camino, me paro.
Camino, muero, grito,
camino, me pudro, me comen,
camino, me levanto, revivo,
camino, tristezas, temores,
camino mi camino, camino...

domingo, 30 de noviembre de 2008

El niño hacía la voz y los insultos de los personajes de los juguetes que tenía en las manos, haciéndolos chocar el uno con el otro de una forma más que torpe, sin darse cuenta que el verdadero juguete era él mismo mientras sus dueños sonreían con bocas de plástico y pintura.
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Trataba respirar entre llamas y cenizas y creía que era mejor así. ¿Para qué-se dijo- yo querría una casa así? mientras intentaba salir. ¿Una almohada de plumas, una cama de dos plasas, un televisor respetable, unas sábanas agradables, una hermosa e infiel esposa? Se decía mientras tiraba al suelo el vacío cuerpo del balón de gasolina y salía de la casa que se derrumbaba a sus espaldas, donde habitaba la boca muerta y envenenada de la mujer de mirada de cielo...

GIRA el PLANETA.



Gira el planeta y nosotros durmiendo nos mantenemos adosados a tu cristal, giro en bicicleta y el pavimento bailando despierto se mantiene adosado a la llanta, llanto ya no lloro y eso que yo llevo llallas y en llay-llay llaco llantén lliró llora lluvias llenas, yeah yeah.

Gira el planeta y tus ojos giran en mi corazón como dados, dudo dados y de donde dudo, dudo dedos y diademas donde didi devoto da duodeno, donde dodó domestico a diario da dadivas dodo dadivoso debido a débito, da dedales didácticos, domado, disecado, dedicado.

El planeta canta su canción planetaria y en ti quedarme añoro, añoro su moñito dueña mía, ñañoro mañoso ñandú roñoso, años añoro, ñaja ñaja, ñecle y roñosa viña, años añoro, mañaneras en paño añejo.

Gira el planeta azul y la bicicleta se sostiene al planeta azul, mientras pedaleo pensando azul en ti, y si no pienso en ti, ¿dónde va a dar este planeta?

Este planeta no te pertenece, no lo maltrates, tómalo mas no lo tortures, TOMA!


Mauricio Redolés.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Recuerdos Del Futuro.


Mi hermana me despertó muy temprano
esa mañana y me dijo
"Levántate, tienes que venir a ver esto
el mar se ha llenado de estrellas"
Maravillado por aquella revelación
me vestí apresuradamente y pensé
"Si el mar se ha llenado de estrellas
yo debo tomar el primer avión
y recoger todos los peces del cielo".



Mario Melendez.

El Cómplice.

Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi ventura o mi desventura.
Soy el poeta.
Borges.

Tendré que dispresarme

Voy a videar la danza de los chamanes,
el podrir de la carne de mi piel,
la cena del puma, los halcones, los jaguares,
la expansión en mi rostro de hiel.

Voy a crichar mi sacrificio sobre los árboles,
extendido en la selva, en la plaza, en las cavernas
y me abriré el bruco en dos
y beberé del veneno de la sangre de mis venas.

Engañaré con muerte a la chisna,
con mi britba amenazaré a las estrellas,
con el mismo destino pienso dratsar
con tal de que tu mirada lapizlazuli vuelva,
porque es hora de dispersar.

domingo, 26 de octubre de 2008

Cuando Todos se Vayan.


Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.
Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.
Jorge Teillier.
No era más que una noche rabiosa, con odio cayéndole por la boca entreabierta, que dejaba entrar cometas, lágrimas de manicomio, gritos de reos, sueños de indigentes, botellas de vino de exiliados, sed de ahogados.
Tantos, tantos rostros caídos, mirando, buscando con los ojos refugio en piedras deformes, basura arrojada y alguna que otra flor pisoteada que pasó desapercibida por la multitud, por la masa descerebrada de mutantes disfrazados de ejecutivos, abogados, curas, secretarias puertas, presidentes de algún club social demasiado importante como para no disfrutar de cuadros de Matta, películas de cinearte, de la cultura superficial.
¿Qué es ese sonido? sólo ratas perforándome el cráneo. ¿Qué es ese fenómeno de circo? Nada, sólo un espejo...
Ahora comprendo a la noche. Yo también saco mi M16 y hago guardia a su lado, rabioso, con odio cayéndome como cascada por la boca entreabierta, con un historial de gargajos en la cara y sonidos guturales en la mente...y a todo volumen.

viernes, 24 de octubre de 2008

Nahuelbuta

Tu ausencia y tu recuerdo caen sobre mí como una lluvia de tigres que lloran y destrozan mi piel y lo que me habita...

Nocturno en que NADA se Oye.


En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como un pez que se da cuenta
hasta siento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.



Xavier Villaurrutia.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Una canción me puso triste...

Estoy enojado y embriagado,
estoy triste y los focos de los autos me tienen rodeado,
me hacen sentir casi humano,
me descubren la cara, vivo en vano.
Estoy llorando y caminando,
el viento me vuelve a cortar la cara,
ya no queda nada,
los árboles son una táctica para hacerme llorar.
Estoy que vuelo, que me arrastro,
me sumergo en un ruido de bocinazos,
mi presente es mi futuro, mi final,
los gatos me vigilan, pero no me miran.
Estoy recorriendo el mar por abajo,
me ahogo con tanto oxígeno,
grito, pero me callo dos segundos antes de empezar,
morir, para mí, se ha vuelto normal.
Estoy que no estoy, que me pierdo,
que me desmayo sobre el basurero más cercano,
mis alas no supieron llegar al cielo,
hay gente que me apunta sin notarlo,
ninguno tiene manos, cabeza,
todos habitan como ratas de cavernas
en las cavernas de la sangre que arde en mis venas;
la lluvia nunca dolió tanto
y sucede que hasta las flores me aterran.
Estoy agonizando sin remedio,
nunca muero, nunca,
las gotas de azufre que me carcomen
se ríen de mi tristeza de noche...esta noche.

Guiso de ojos de ciego,
la espátula de la abuela hará algo,
un terrateniente (¿qué es eso?!) juega dominó,
tres flores son deshojadas por una niña que ríe y llora,
se despierta la tele a las cuatro y media,
se apaga el cerebro a las cuatro y media,
caigo fulminado por la cascada horizontal de esta ciudad,
la vertiente me lleva lejos, a distintos mundos,
veo iglesias de cualquier tipo,
veo casas, relojes, autos de cualquier tipo,
veo tipos de cualquier tipo.
Pido, lloro, grito, me destrozo la mano contra la pared:
Por favor alguien haga un guiso con los ojos de este ciego!
Luego llévenle mis más profundas condolencias a la espátula de la abuela,
dejo en herencia un chicle bajo la mesa,
un recuerdo de algo bien estúpido que hice,
un verso del cerebro del rey lagarto:
"cancelen mi suscripción a la resurrección".
Hoy me disgrego, mi sombra sabrá qué hacer con mis huellas, CUAC!

EL MEJOR

Un mesías duerme con una escopeta para ahuyentar a sus devotos...

El Fin

Me sigue, me persigue,
me presiente, me siente,
me busca, me encuentra,
me besa, me muerde,
me asesina me incinera,
me hace, me deshace,
me recuerda sin rostro,
me improvisa, me nace:
somos el uno para el otro...
Entonces, bocas mudas
Entonces, besos con sabor a fuego en las mejillas
Entonces, el eco del eco de un te quiero
Entonces, la noche se filtra por mis heridas
Entonces, camino cansado de vernos caminando de la mano
Entonces, mi cuerpo no atraviesa la neblina
Entonces, la foto los recuerdos dónde los guardo?
Entonces, ahora a mí quién me acaricia?
Entonces, este amor lacrimógeno me cegó!
Entonces, dónde está mi olvido cuando se necesita?
Entonces, ni los árboles se escapan de mi tristeza
Entonces, hasta la Luna se encuentra perdida

miércoles, 17 de septiembre de 2008

El Último Pozo.


Ella se durmió o soñaba que estaba despierta y él veló su sueño de diosa que tenía en jaque al rey. Pero el rey solo era un ratón temeroso atrapado por el gato negro de la botella que compró pero no probó porque el mareo en tetrapac es un juego de villanos. Decidió caminar sonámbula y entregarle algo de comprensión que tenía sabor a limosna obligada para esa cara de muerto ensangrentado. El moribundo no entendió la señal y una vez más escogió el salvavidas de plomo y se ahogó en su pozo, ese hoyo húmedo, que le era tan familiar que no supo cuándo dejó de respirar aire. Corrí a decirle que ya estaba finado, pero estaba tan cómodo allá al fondo, por fin se sentía abrazado, se sentía pleno, se sentía rodeado, su soledad se había acabado, llovía de abajo y refrescaba su desierto de años. Y le dió las gracias a ella, gracias a las estrellas y sobre todo gracias al vino que le resfrescó la muerte.




Roberto Silva.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Newborn Awakening.


Gentilmente se agitan, gentilmente ascienden. Los muertos son recién nacidos despertándose. Con desoladoras amputaciones y almas húmedas. Gentilmente suspiran en el extasiado funeral de asombro. ¿Quién llamó a esa muerta al baile? ¿Fue la joven mujer aprendiendo a tocar la canción del fantasma en su pequeño piano? ¿Fueron los desérticos niños? ¿Fue el mismo fantasma de Dios, tartamudo, animado, charlando ciegamente? Te he llamado para anunciar la tristeza cayendo como carne quemada. Te he llamado para desearte el bien. Para glorificarte como un nuevo monstruo. Y ahora te llamo para rezar.




Jim Morrison, Lizard King o Mr. Mojo Risin (Ídolo).

Poco se Sabe.


Yo no sabía que

no tenerte podía ser tan dulce como

nombrarte para que vengas aunque

no vengas y no haya sino

tu ausencia tan

dura como el golpe que

me di en la cara pensando en vos.
Juan Gelman.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Somos todos ratas
somos todos nada
somos todos cerdos
somos todos enfermos
somos todos golpeados
somos todos gritados
somos todos aquí
somos todos ni ahí
somos todos de ningún lugar
somos todos vecinos de la maldad
somos todos desquiciados
somos todos destrozados
somos todos mentirosos
somos todos numerosos
somos todos como vagos
somos todos los que deambulamos
somos todos medias-mitades
somos todos juguetes de nadie
somos todos no somos nada
somos nada nos queda todo...
Algo cae del cielo.
Un astronauta me pisa la cabeza.
Gravedad cero, se rompen mis costillas.
Amanece frío, cenizas de hielo en la maleza,
fuego, dolor, tristeza en las mejillas,
el viento compone música contra las puertas,
los mauseleos gritan y huelen a cáncer,
enfermedad de ricos,
un martillo cae sobre Orión escondido,
el Sol se despierta, se levanta, se atrofia,
camina ligero entre las espinas
que le desgarran los brazos cegadores,
el frío le corroe la destreza y la fuerza,
los ojos lo ignoran y lo olvidan y lo matan.
Al Sur de las tinieblas hay un ojo de cristal.
Agonizamos todos con caras tóxicas,
comunes y corrientes, con invierno en las narices,
con infierno en los ojos,
con fatalidad en la boca viva como pez,
con predecible sangre en las venas,
con nada que regalarle al amanecer
y con mentiras en la punta de la lengua.
El astronauta tiene epilepsia.
Las hojas caen sobre mi cuerpo muerto.
Los pétalos tienen veneno.
El camino siempre va al precipicio.
Siempre el precipicio te trae a mí,
me lees la idiotez con que escribo;
el astronauta en mi cabeza
pide permiso para descender.

Dos falsificadores de sonrisas que no ríen con temor a rechazo. Dos mentirosos jóvenes, entregados por completo al vicio de no decir la verdad, con los codos apoyados en una mesa, con la cabeza apoyada en las manos para que no se caiga de amor, de locura, de frenesí. Dos imbéciles con las mentes ocupadas, caminando por la calle con las manos prisioneras, con los ojos hipnotizados, con los labios sedientos de labios, con euforia bien escondida, a punto de reventarles los cuerpos, los estómagos triturados de sentimientos; dos mentirosos astutos que se saben mentir entre sí, intercambiadamente, mundos con risas, con besos, con amor.
Algo así como cansado, cansado de ver pasar a la misma gente por el mismo lugar cada día rutinariamente, como un deja vù, como una canción en repeat que sólo se anuncia a sí misma al final, como una taza cansada de ser llenada cada noche con agua a la hora del té, llenado cada día por los ojos y los oídos de imágenes y palabras que se repiten, se repiten, se repiten, con la esperanza de que la lluvia predecible, por fin, deje de caer sobre mí, para variar y salir corriendo por el mundo atrofiado a no cambiar y asustar a gritos a los locos de afuera de aquí.

domingo, 31 de agosto de 2008

ADVERTENCIA.


Yo no permito que nadie me diga
Que no comprende los antipoemas
Todos deben reír a carcajadas.

Para eso me rompo la cabeza
Para llegar al alma del lector.

Déjense de preguntas.
En el lecho de muerte
Cada uno se rasca con sus uñas.

Además una cosa:
Yo no tengo ningún inconveniente
En meterme en camisa de once varas.



Nicanor Parra.


Volcar la sangre, los enigmas,
encasillar sin casillas a la nada,
volarle los sesos a la vida,
dejar que borre el viento las promesas vanas,
agobiar a verdades la mentira,
mentirle a las mujeres en la cama,
jugar con la muerte a la ruletita,
muerte súbita producto de una almohada,
gritar más fuerte que las bocinas,
deberle a un cafiche hasta el alma,
apostarle al miedoa ver quién es el gallina,
tomarse al mundo en una botella de karma,
desterrar las malas caras de la cara,
volver a desertar a contratiempo,
morir alcoholizado de sexo y alcohol,
caer de pronto y de dientes al suelo,
tomarse hasta el concho de suero,
delirar con un mundo mejor,
hundirse en los más profundo del cielo
y sobrevivir al daño cerebral de corazón...

Una Mujer desnuda Y en lo Oscuro.


Una mujer desnuda y en lo oscuro

tiene una claridad que nos alumbra

de modo que si ocurre un desconsuelo

un apagón o una noche sin luna

es conveniente y hasta imprescindible

tener a mano una mujer desnuda.


una mujer desnuda y en lo oscuro

genera un resplandor que da confianza

entonces dominguea el almanaque

vibran en su rincón las telarañas

y los ojos felices y felinos

miran y de mirar nunca se cansan


una mujer desnuda y en lo oscura

es una vocación para las manos

para los labios es casi un destino

y para el corazón un despilfarro

una mujer desnuda es un enigma

y siempre es una fiesta descifrarlo


una mujer desnuda y en lo oscuro

genera una luz propia y nos enciende

el cielo raso se convierte en cielo

y es una gloria no ser inocente

una mujer querida o vislumbrada

desbarata por una vez la muerte.
Mario Benedetti.

El té TeníA Alg0.

Cruzo la línea entre la nada y la taza rota. Un cazador se agencia a un ángel que pasaba por ahí. Cruzo la delgada línea entre el todo y el silencio. Con un grito se caen las estrellas a un cuaderno blanco, cuadriculado, con un enredo de rosas divino. Cruzo la frontera entre la calle y el jardín. Sé incendiar las palabras a punta de lágrimas, sé jugarme la vida en un vaso aún por llenar, qué sé yo. Que cruzo, no sé qué cruzo, pero cruzo, y el cielo es una fotografía en movimiento y mal sacada, la tarde cae como dos estrellas fugaces, la efímera felicidad está contada como uñas sobre uñas sobre uñas. La noche huye de sus sombras. El Sol llora fuego y calor. El reloj me hace vibrar el té.

(Me dolía la cabeza esa tarde)

Hay mutantes en el río,
hay bombas en la frontera,
hay atajos en la carrera,
hay dolor en tu cariño,
hay pus en el cuchillo
y me duele la cabeza!

Hay una estaca en el corazón,
hay crueldad en la manera,
hay un ovni en la pradera,
hay razones para soñar con vos,
hay demencia en la razón
y me arde la cabeza!

Hay gusanos en el muerto,
hay menta en las venas,
hay una pastilla en la cerveza,
hay un sonámbulo que sueña en mi sueño,
hay un virus exparsiéndose en mi cuerpo,
¡Se revienta mi cabeza!
Se superponen con misterio y terror,
se acercan, se tapan dudosos,
se desconocen para volver a conocerse
y de pronto el cielo oscurece
porque los dos cierran los ojos
y se besan con remordimiento,
con engaño fatal de saliva,
con razones para correr y para quedarse,
quedarse bajo el ciprés
que los guarece de la lluvia que no cae,
con rencor, con furia, con desdén,
con orgulloso orgullo de ser
una, una sola persona
aunque sólo sea por un segundo
que termina para volver a comenzar
con cada beso que se besan
y con cada no beso que no se besan
y con besos que se mienten que se dan.

domingo, 24 de agosto de 2008

Llorar a Lágrima viva...

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y lo cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!


Oliverio Girondo.

La Noche me Devora.


Luces tras el vidrio triste y cubierto de vapor de agua. La noche es ruidosa, como siempre, y los faroles buenos espantan oscuridad y atraen niebla áspera, aglomeraciones de gente, gatos que ladran. Llueve soledad y sueño sobre las casas. Es de noche y un frío abraza los paseos, los parques y los suburbios. La noche vuela frágil por entre las bancas, las hojas, la gente, las palabras muertas de frío, las ratas en sus penthouse, el sonido en el viento, los cuerpos enfrascados en ropa negra, los pies en los zapatos, los perros en las plazas, el agua en las piletas, la noche en la noche...

miércoles, 20 de agosto de 2008

Apunte Callejero


En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana.
Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes que se me entran por las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo de estallar...Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda.
Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto se arroja entre las ruedas de un tranvía.


Oliverio Girondo.

Aún me quedan
unas cuantas mentiras que decirte
como que cuando desapareces por la puerta
por la ventana entra una mujer desnuda

como que cuando no estoy contigo
no estoy ni me siento solo
o que la luna no te desnuda el rostro
o que la lluvia no te hace ver abrazable y besable
o que la calle donde habito
vive una rubia así de alta
con ojos más bellos que los tuyos
con piernas más perfectas que las tuyas

Como decía y reitero:
aún me quedan
unas cuantas mentiras que decirte
para luego declararme en fe de erratas
testificándote la realidad
acusándome de falsificador
castigándome un poco más
frente a este juzgado de ojos claros
frente a este juramento de pelo negro
frente a la mentira más despiadada
de verdad.

viernes, 1 de agosto de 2008

Tu Boca Es El Opio De Mi Boca...

Socorro pido.



Si nos hundimos antes de nadar
no soñarán los peces con anzuelos,
si nos rendimos para no llorar
declarará el amor huelga de celos.

La primavera miente y el verano
cruza, como un tachón, por los cuadernos;
la noche se hará tarde, tan temprano,
que enfermarán de otoño los inviernos.

Cuando se desprometen las promesas,
la infame soledad es un partido
mejor que la peor de las sorpresas.

Si me pides perdón socorro pido,
si te sobra un orgasmo me lo ingresas
en el banco de semen del olvido.


Joaquín Sabina

domingo, 27 de julio de 2008

Toco Tu Boca


"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua".
Rayuela.
Julio Cortázar.

jueves, 24 de julio de 2008


Se hacía tarde y el viejo bajaba las escaleras de dos en dos, a saltos y a asaltos de desscontrol delirante gracias al apuro.
Su corazón anciano no era el mismo de hace cuarenta años fisicamente, pero vió a su esposa y no importaba si caía de golpe y se abría la cabeza como un huevo.

Ella, su esposa, llevaba ese vestido azul que más de una noche quitó el anciano, esos aros que habían rozado su ombligo y esos tacos altos que ya le habían tocado la pierna por debajo de la mesa de algún restaurante caro y muy hipócrita, como un cementerio con mesas y platos a la carta.
No la iba a perder de nuevo.
No iba a dejar que se le escapara.

Su corazón palpitaba descomunalmente y su frente sudaba de modo parecido; sus piernas iban lo más rápido que podían.
Ella no estaba tan lejos como todos decían.
Ya no.

"Si la pillo, me agencio su boca" se decía para el fantasma pensante que habitaba en sus adentros.
"Le diré tantas cosas que no le dije; le besaré tantos besos que no le besé; la acariciaré tantas veces que mis manos se cansarán y sin embargo seguiré dibujándola con mi mano interminablemente".

La gente a su al rededor era un estorbo: los volaba y hacía muecas de felicidad como un niño otra vez.
La sonrisa, esa que había perdido no sé dónde, se dibujaba con fuerza en su cara.
Sus manos, sus "putas manos viejas" ya no eran tan viejas ni tan huesudas ni tan arrugadas.
Su cabello no era ni tan escaso ni tan nevado.
Su corazón ya no se quejaba ni le trinaban los huesos ni tartamudeaba su boca ni se le caía la dentadura como un bulto de más ni ella se encontraba tan distante en tiempo y espacio.
Los dos eran nuevamente jóvenes, idiotas y enamorados (que son casi lo mismo) y risueños, con flores en las manos, ideales en la mente y promesas en el corazón.
Nada podía destruir la hermosura que renacía en sueños de un anciano viudo y deteriorado por los años.
Nada ni nadie podía destruirla más que la realidad, el Sol en la ventana o el despertador a un lado de su cuerpo tumbado sobre la cama de un asilo tóxico a gritos y a silencios, a sueños y a pesadillas.
A cruda realidad.

lunes, 21 de julio de 2008


Me gusta mirar por mi ventana en dirección a tu casa. Me gusta creer que en esos segundos en que saco mi cabeza al aire, en tu cabeza esté la imagen de mi cabeza saliendo al aire, creer que desvías tus pensamientos hacia mí, que cuando miro una nube tú miras la misma nube y así yo poder darte un beso en la boca a través de este vacío de ti que inunda las horas y las calles y los cines. Me gusta creer que estas escuchando la misma canción que yo y que a ti te gusta creer que yo estoy escuchando la misma canción que tú y así tener un indicio, una señal, una frágil pista o desvarío de que no estoy tan solo cuando estoy solo, o que estoy doblemente acompañado contigo: la tú que me acompañas de la mano y la tú que te imagino imaginándome si miro por mi ventana aún si estoy contigo.

lunes, 14 de julio de 2008

Camino


Camino por las calles de esta ciudad herida de smog, escupitajos, miradas discriminadoras, gente que vive en la calle, gente que traiciona a su gente, gente que mata a su gente.


Camino y el día es gris, el cielo es gris y está enojado, vomita frío. En cada esquina hay perros destrozando bolsas de supermercado con basura. En cada esquina está la oportunidad de que todo cambie de pronto; nada cambia. Sólo más departamentos y más perros hambrientos y más grietas por donde se escapa la humanidad.


Camino y pienso una canción, la tarareo para no prestar atención al ruido de motores que pasan a mi lado, el ruido del grito que se enmudeció en la boca del indigente, callado por el frío en este día tan gris.


Camino y podría contar las colillas de cigarros en el suelo o las latas de cerveza o las plazas rotas, quebrantadas o las pocas estrellas que se ven. Puedo oler bencina y suciedad y excremento.


Camino y no siento mis pies.

Camino y te pienso mientras veo cómo toda una civilización se va a la mierda, mientras tarareo la canción que te gusta tanto, mientras miro la punta de mis zapatos con impotencia en las manos y el cerebro, mientras todo queda muerto detrás mío, te pienso, pienso tus ojos, tu pelo, te pienso y puedo soportar un balazo en el pecho, una burla en mi rostro, un paseo por el abismo...

domingo, 13 de julio de 2008

Madre hay una sola

"El hijo de la esquizofrénica tuvo siete madres"

Sol a Mediodía
Alexander Jodorowsky
Corrió por las indescentes calles de antirrealezas de la mente mientras sus ojos seguían cerrados, su boca callada, su cuerpo en una cama y sus familiares a su lado.
La calle lloraba y, de momentos, se le escapaba un grito de tren enojado. Habían miles de gatos negros como la noche desfilando con los ojos bajos, pero no había ninguno. Un árbol le echó una ojeada espía y asesina y se le cayó por entre sus babosos dientes de madera, sabia. Él, por su parte, seguía corriendo.
En la casa dominaba el silencio, las lágrimas y los mocos. Un enorme cerbero vigilaba el patio mientras la noche se ennochecía más y más.
Por la calle pasó un gran viento con hojas del brazo que golpearon la espalda del corredor. Y en la habitación debieron cerrar la ventana por el frío. Los ahogados respiraban fuego y olían a mar.
En la calle un anciano reía sin dentadura mientras lo apuntaba con un dedo deforme y quebrado. Su barba descuidada sangraba de cerveza y sangre tan roja como amarilla. En su mano un vaso se posaba, y en el vaso cesos de una nueva invención: un ser humano. "¡Que maravillas hace la tecnología!" balbuceaba sin dejar de apuntar al finado. Pero ese dedo no era sólo dedo, era carne con uña; y esa uña acribillaba los pensamientos como fragmentos de pesadillas, vidrios y espejos.
Los peores pensamientos cruzaban por la mente de esos familiares y amigos al ver ese cuerpo tendido sobre esa cama infinita. Uno de los presentes ya buscaba una botella embriagadora, la que fuera...; y otros tres estaban inmersos en el humo que expulsaban sus bocas junto al cigarro en sus manos gastadas.
La calle terminaba en unas dos cuadras, chocando contra una casa algo mansión, mansión algo castillo, pero mansión. Estaba pintada completamente de ojos venosos, curiosos y otros preocupados. De todas las tallas, colores, edades, profesiones y tendencias políticas.
Ya sólo faltaba una cuadra para el impacto asesino. Volteó la vista atrás, pero todo había desaparecido: los gatos, las hojas y su viento, el anciano y la calle. Lo que persistía era la bulla de gritos delirantes.
Él abrió la puerta sucia del todo.
En la pieza, la casa, se escuchó el más infernal y acosador silencio. Todos se cegaron de lágrimas al ver un cadáver en la cama. El corredor también lloró, pero de terror, de espanto, al ver su propio cuerpo inmóvil, inerte detrás de la puerta, sobre la cama ensangrentada de penas y llantos. Acribillada por los años.
El payaso del circo se abrigó con su abrigo sucio y viejo, apolillado que no abriga, se destiñó la cara con agua y jabón, se tapó su cabeza calva con un sombrero, reclamó la miseria por la que trabajaba y lloró por las calles grises...
El globo que yo inflé me dejó
El globo que reventé me persigue
El globo que evito me busca
El globo que quiero se esconde
El globo de mi infancia me olvidó
El globo que dibujo se suicida
El globo que desconosco me espía
El globo que acribilló el cielo no vuela
El globo que asesino no muere
El globo que torturo no llora
El globo que sueño es mi vecino
El globo que deseo no se vende
El globo que me araña no tiene manos
Al globo que le grito no escucha
El globo que vomito no está disuelto
El globo que compro es ilegal
El globo que tengo no me pertenece
El globo que vuela no es libre
El globo que libero se encadena
El globo que desheredo me asesina
El globo que manejo se descontrola
El globo que ignoro me toca y me besa
El globo que dejo inconsciente abre los ojos
Al globo que le saco la madre es huérfano
El globo que yo amo a llorar no es un globo
El globo que venero...sólo es un globo